En la casa del alfarero

Estudio bíblico: En la casa del alfarero.

Fundamento bíblico: Jeremías cap. 18 vers. 1 al 17.

Nota: le recomiendo que tenga disponible una biblia. Así podrá seguir las citas bíblicas que vayan refiriéndose en el desarrollo de este estudio y de esta manera podrá tener una comprensión mayor del tema.

Introducción

Con este estudio se pretende conocer la enseñanza que Dios quiso transmitir a su pueblo a través del profeta Jeremías y por ende a nosotros con las parábolas del alfarero y las vasijas de barro.

En los capítulos 16 y 17  de este libro encontramos el juicio de Jehová contra Judá como consecuencia del pecado del pueblo, que había llegado a tal nivel que había hecho arraigo en sus corazones. Su comportamiento pagano  e idólatra en pos de dioses e ídolos era tal que estaba presente en todas las actividades de sus vidas e incluso en las formas de sus cultos religiosos.

        En su interés por llamar la atención del pueblo, Jeremías solía utilizar mucho de las metáforas.  En esta ocasión Dios provee a Jeremías de dos metáforas referidas a algo muy cotidiano y usual en la vida de aquella época; el alfarero y vasijas de barro.

Supongo que sabes qué es un alfarero…..Además de ser una profesión, que yo no he practicado, está considerada como una actividad artística, pues tiene otros muchos valores. He oído decir, de algunas personas que la practican; que es una actividad que relaja, que desarrolla cualidades humanas muy positivas como la sensibilidad, paciencia, y habilidades en la consecución de formas con el barro. Siempre la pretensión del alfarero es crear una vasija bella, útil, una vasija que evidencie y haga honor a su creador. Transferir en su obra, su personalidad, sus habilidades, sus sentimientos, etc.  Sin embargo, esto no siempre se consigue. Algunas veces la vasija no sale como es el deseo del alfarero.

ESTUDIO DEL TEXTO BÍBLICO

Para comenzar el estudio vamos a leer  Jeremías cap. 18, donde encontramos la parábola del alfarero y las vasijas de barro que crea y destruye.

Es en casa de un alfarero donde Jeremías es orientado por Dios para encontrar qué decirles a su pueblo.

Vio, Jeremías, que el alfarero estaba trabajando sobre una vasija que él hacía, y que la vasija que hacía se hecho a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija (vers. 1 al 4). Pero lo más interesante es la base del simbolismo de esto: Dios es como un alfarero que trabaja el barro de Israel para formar un pueblo santo, y si ese pueblo no sale santo, puede volver a trabajar el barro para hacerlo nuevo y conseguirlo santo (vers.4 al 9).

Por varios motivos puede una vasija no salir de acuerdo a la voluntad de su creador. Hay factores no atribuibles al propio barro, como son humedad ambiental, composición del agua, etc. que pueden hacer que una vasija no salga como el alfarero quiere. Otros factores son del propio barro.

Pero en este simbolismo hay un aspecto muy importante que no puede quedarse en el tintero,  y que vamos a sacar de lo que les voy a contar.

Pude ver , en una ocasión que fui a un centro comercial, a un alfarero trabajar  y hacer vasijas artísticas para promocionar un taller de arte sobre alfarería y vi que con el pie accionaba la “rueda “ que se cita en el v3 y con qué maestría agarraba un montón de arcilla la ponía sobre el soporte  y lo hacía girar dándole con las manos y los dedos las diversas formas que el alfarero quería; formando su interior, más ancha en la base, más fina en el cuello, abriéndola al final por la boca y dándole unas ondulaciones  al final y cómo tallaba en ella, por su exterior,  diferentes adornos.

Pero cuando ya parecía que la había terminado, a propósito la rompió.

Y comenzaba  con el mismo barro otra vasija, animando a los que estábamos allí mirando, que probásemos a practicar. Pero  ¡que curioso! , el alfarero tenía junto a instrumento de trabajo un bidón de basura, y de vez en cuando el barro con el que había estado modelando vasijas lo tiraba allí y volvía a coger nuevas barras de arcilla que estaban envueltas en un papel de celofán para seguir con la actividad.

Cuando una vasija no sale en las condiciones y forma  que el  alfarero desea, éste puede romperla y trabajar de nuevo el barro para hacer una vasija nueva de acuerdo a su voluntad, siempre y cuando las condiciones de consistencia y humedad del barro  lo permita.

El aspecto de importancia al que me refería antes es el siguiente. Si has estado atento a  lo que te he contado del alfarero que vi en el centro comercial; unas veces era el alfarero quien deshacía la vasija cuando no salía como él quería y mientras el barro estaba en condiciones de consistencia y humedad para ser moldeado, haciendo otra mejor, pero llegaba un momento que estas condiciones de ductilidad no eran buenas y entonces el alfarero tomaba el barro y lo tiraba al bidón de basura y tomaba otro barro para hacer una nueva vasija.

¿que relaciones podemos establecer entre esto y los versículos 12 al 17?….piensa un poco en esto….

    Eso es; Simbolizando a Dios como el alfarero y a su pueblo como el barro; cuando el barro del pueblo de Dios llega a tal estado que pierde las propiedades como tal (vers. 12) , no permite la posibilidad de ser moldeado de nuevo y no queda otro remedio que echarlo a la basura (vv.14 al 17).

    Vamos ahora a leer el capítulo 19 de Jeremías para continuar con el estudio.

En el capitulo 19, Dios pone en manos de Jeremías otro simbolismo en la vasija de barro que ha hecho el alfarero. Si bien en el simbolismo anterior referido al capítulo 18 el barro era flexible y dúctil, que tenía las propiedades y condiciones para poder ser moldeado y formado en vasija nueva. En este capítulo el énfasis está en que el barro de la vasija ya es cocido y en otro aspecto; en que la vasija es comprada y  porque le pertenece, destruida. Y una vez que una vasija de barro ya cocida es rota no puede volverse a trabajar el barro para componer una nueva vasija.

Vemos en todo esto que hemos estudiado que Jeremías, al igual que Pablo (Romanos cap. 9 vers. 20) nos está presentando la soberanía del Alfarero divino. Dios puede mostrar misericordia (cap. 18 vers 5 y 6 y 8 y 9, 11)  y formar un nuevo pueblo santo del pueblo mal formado antes, siempre que las condiciones del pueblo lo permitan. Pero es seguro que cuando su pueblo no permite la intervención sanadora de Dios (cap. 18 vers 10, 15 18,  Cap. 19 vers 4 y 5 y 15)  las consecuencias de su pecado les lleva a la destrucción (cap. 18 vers 14, 17. Cap. 19 vers 3, 6 al 9, 13).

Se cita en este capítulo el lugar de Tofet. Tofet era el lugar, en el valle de Hinom al sur de la ciudad de Jerusalén,   dónde Dios envió a Jeremías a profetizar todo esto que presentó al pueblo de Judá. Fue renombrado por Jehová como “Valle de la matanza”.  Este lugar llegó a ser centro del culto pagano, donde incluso se llego a sacrificar a niños pequeños a los dioses paganos. También en este valle se quemaban las basuras y se solían sepultar a los pobres. Según el relato, la casa  del alfarero no estaba muy lejos de allí. Y siglos más tarde, en ese mismo lugar fue donde se ahorcó Judas Iscariote.

¿Qué nos dice a nosotros las metáforas del “alfarero y la vasija de barro” y la de “la vasija de barro comprada y rota”, como pueblo de Dios?

-utiliza un poco de tiempo a meditar sobre esta cuestión relacionada con el tema-

 

R. Raja 2012036.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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